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Libérate de la cultura de la dieta


Libérate de la Cultura de la Dieta

Los alimentos que elegimos comer se basan en mucho más que la nutrición.

La razón tras cada elección de alimentos se ve afectada por muchos factores bioindividuales, incluidas las emociones, los comportamientos, el estilo de vida, el entorno, la economía, el estado de salud y las creencias. Se estima que tomamos más de 200 decisiones alimentarias al día. Algunas de estas decisiones derivan

de creencias sobre lo que debemos o no debemos comer y algunas de estas creencias pueden estar arraigadas a la cultura de la dieta, el ideal social de cierto tamaño o forma corporal. Es posible que estos ideales sociales varíen en función

de dónde vivas. Por ejemplo, en Estados Unidos, los cuerpos más delgados suelen considerarse más saludables un o más atractivos según la cultura de la dieta. Al mismo tiempo, en algunos países de América del Sur, el estándar de belleza idealiza los músculos tonificados y las curvas.

El deseo de cambiar nuestro físico está aumentando en todo el mundo. En varios lugares esto se ha convertido en una expectativa de la cultura de la dieta. Sin embargo, para muchos es algo poco realista y no cumple con las necesidades y los deseos de cada individuo. Las normas de la cultura de la dieta también pueden acarrear consecuencias de salud física y mental inesperadas.

La buena noticia es que es posible liberarse de este sistema y nutrir tu cuerpo de la forma que sea más adecuada para ti. Sigue leyendo para descubrir qué es la cultura de la dieta y aprender estrategias que te ayuden a cambiar tu mentalidad acerca del mensaje que transmite.

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LA CULTURA DE LA DIETA: OCULTA A SIMPLE VISTA

No tienes que estar “a dieta” para que la cultura de la dieta te influya. La industria global relacionada con la pérdida de peso vende miles de millones de dólares al año y la cultura de la dieta está profundamente arraigada a muchas culturas y países. Este sistema se ha infiltrado tanto en nuestras vidas que ni siquiera nos damos cuenta. Nos bombardean todos los días a través del sistema de salud, los gimnasios, el lugar de trabajo, los medios de comunicación y miles de anuncios publicitarios.

Si bien la cultura de la dieta puede manifestarse de diferentes formas en función de la ubicación, a continuación mostramos algunos ejemplos comunes de cómo suele ocultarse a simple vista:

• Moralidad de la comida: “Me porté bien hoy; solo comí ensalada”, o bien “Hoy fallé; me comí un trozo de pastel”.

• Alimentación“sana”:“Midietaesrealmentesana.Nocomonadadeazúcar”.

• Obsesiónporlabáscula:“Hoysubímediokilo;supongoquenocomerépostre”.

• Dietas de moda: “Retomé la dieta. Esta limpieza me ayudará a perder... ¡4 kilos y medio en una semana!”.

• Días para saltarse la dieta: “Los fines de semana son los días en que puedo saltarme la dieta. ¡Puedo comer lo que quiera!”.

• Productos dietéticos: “Si me tomo estos batidos a la hora de comer, puedo alcanzar mi peso ideal más rápido”.

LOS EFECTOS PERJUDICIALES DE LA CULTURA DE LA DIETA

Estos ejemplos sobre la cultura de la dieta se han convertido en algo normal dentro de muchas sociedades. Si bien es posible que parezcan inofensivos, la realidad

es que, para muchas personas, los mensajes y las normas de la cultura de la dieta pueden tener efectos perjudiciales en su bienestar y dañarles el autoestima.

Los mensajes de la cultura de la dieta pueden llevar a seguir dietas bajas en

grasa y regímenes alimentarios “sanos” que promuevan patrones de alimentación desordenada. Estos patrones pueden ser dañinos para la salud si se vuelven crónicos

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o incluyen dietas yo-yo (dietas en ciclos). La salud multidimensional también se ve afectada. Los mensajes de la cultura de la dieta se centran principalmente en la salud física (mediante el tamaño del cuerpo), mientras que suelen ignorar la relación emocional e incluso espiritual de un individuo con su cuerpo y sus elecciones alimentarias. La internalización de la cultura de la dieta deteriora la confianza que tenemos con nuestro cuerpo y da lugar al estigma del peso.

Finalmente, los mensajes transmitidos por la cultura de la dieta pueden hacer que quienes tengan identidades interseccionales se sientan excluidos. Por ejemplo, el concepto de un cuerpo idealizado que sea de cierto tamaño, color y forma afecta de manera desproporcionada la salud de las personas de color y las personas transgénero y no binarias.

LIBÉRATE DE LA CULTURA DE LA DIETA USANDO LA BIOINDIVIDUALIDAD

Si bien no siempre es fácil, es posible liberarse de los posibles daños relacionados con la mentalidad de la cultura de la dieta. Una forma de hacerlo es reflexionar sobre la bioindividualidad, la cual nos recuerda que todos somos distintos. Cada uno de nosotros tiene antecedentes únicos, una historia y una composición genética distintas, así como valores, deseos, actitudes, metas y necesidades diferentes.

La cultura de la dieta ignora la bioindividualidad y valora el hecho de esforzarse en tener un determinado tipo de cuerpo. Para muchas personas, el tipo de cuerpo de la cultura de la dieta es inalcanzable. No existe un tamaño corporal que sea razonable para todo el mundo. El tamaño del cuerpo no siempre es un indicador de salud y bienestar y las personas sanas tienen diferentes formas y tamaños.

Del mismo modo, no existe un plan alimentario o una elección de alimentos que

sea mejor, o incluso más segura, para todos. El hecho de que un patrón alimentario determinado funcione para una persona no significa que funcionará para otra. ¡Muchas dietas de moda son un ejemplo de esto! Este es el caso especialmente para aquellos que siguen planes alimentarios terapéuticos, personas con antecedentes de trastornos alimentarios o con problemas de salud, o aquellas que toman medicamentos y a las que puede afectarles el tipo de alimentos que consumen y el horario en que lo hacen.

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PONLO EN PRÁCTICA

Prueba las siguientes ideas para liberarte de la cultura de la dieta:

Relaciónate con personas con las que conectes. Pasa tiempo con quienes te inspiran a mostrarte cómo eres en verdad, como amigos y grupos sociales, o incluso aquellas personas que sigues en redes sociales.

Sé curioso. Reflexiona de forma compasiva sobre tus creencias con respecto al tamaño y el peso del cuerpo. ¿Son correctas estas creencias? ¿De dónde provienen? ¿Cómo podrías redefinir estas creencias?

Muévete con alegría. ¿Por qué mueves el cuerpo? ¿Haces actividad física porque te aporta alegría o solo por tratar de alcanzar cierto tamaño corporal? Intenta encontrar formas de mover el cuerpo simplemente porque sientes que te nutren y alegran.

AVANZA CON COMPASIÓN

No es fácil liberarse de la cultura de la dieta. Hay mensajes por todas partes y

lleva tiempo replantearse cualquier creencia poco útil que se pueda tener sobre la comida o el tamaño del cuerpo. Si decides trabajar en ello, no olvides ser compasivo y amable contigo mismo. Nunca olvides que eres mucho más que tu apariencia.

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Descargo de responsabilidad: este contenido puede provocar emociones negativas, recuerdos o reacciones físicas a aquellos que se enfrentan a las dietas, la imagen corporal o a trastornos alimentarios. Si tienes dificultades para afrontar alguna experiencia en relación con este contenido, te recomendamos que acudas a un profesional de la salud mental.


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